sábado, 17 de enero de 2026

Elecciones en Costa Rica

El 1 de febrero los costarricenses están convocados a las urnas. Deben elegir al presidente y a los 57 diputados de la Asamblea Legislativa. Son estas unas elecciones a tono con los tiempos que corren en América Latina, tanto en su forma como en su contenido: protagonismo de las redes sociales, mayoría de candidaturas de derecha y apatía de la población.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica 

Costa Rica ha sido un país con un régimen político atípico para la región. Su consolidada democracia liberal ha estado basada en la segunda mitad del siglo XX en una sociedad con desigualdades suavizadas por un Estado Benefactor que se construyó a partir de la década de 1940.

Nuestra América entre tiempos

En esta hora de peligro, ha de venir del fondo de los pueblos la voz que oriente la recuperación de lo mejor de nuestro pasado para la construcción de un futuro que nos libre del peligro de la caída, como lo advertía Martí.

Guillermo Castro H./ Especial para Con Nuestra América

Desde Alto Boquete, Panamá


“¿Quién está en el fondo de los pueblos, como en el fondo de los hombres, que, a despecho de ellos mismos, y con voz determinada e imponente, aconseja al oído lo que en las horas de peligro deben hacer, y los hecha por el camino de la salvación, en temporáneo arrebato de virtud, que los sostiene y levanta cuando están al borde ya de la caída?”

José Martí, 1885[1]

 

¿Cómo situar la agresión de que viene siendo objeto el pueblo de Venezuela en las circunstancias de nuestro tiempo? ¿Cómo incorporar esta experiencia a las tareas de previsión que demandan los tiempos por venir? Son múltiples los factores que convergen en este problema. Se sintetizan en la crisis general por la que atraviesa la organización internacional del sistema mundial establecida tras la Segunda Guerra Mundial, pero además – y quizás sobre todo – en el hecho de que esa crisis ha ingresado en una fase de transición en la que aquel sistema se ve desgarrado sin que tome cuerpo aún el que ha de sustituirlo.

El americanismo: Monroe, T. Roosevelt y Trump

 América Latina desunida y con gobiernos alineados con EE.UU. (Argentina y Ecuador a la cabeza) ha pasado a ser la región en disputa en la que, en la actual coyuntura histórica, el único con fuerza de imposición continental son los Estados Unidos. Solo podrá detenerlo la articulación de políticas soberanas, sociales y de desarrollo en la misma América Latina.

Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com

La independencia de los Estados Unidos (1776) y los procesos independentistas de América Latina (1804-1824), fundaron el primer continente libre del colonialismo europeo, aunque hubo pocos territorios todavía sujetos a los antiguos imperios, como ocurrió con Cuba y Puerto Rico, independizados en 1898. Las potencias europeas no comprendieron esa libertad alcanzada y buscaron la recolonización. Esta amenaza creó serias preocupaciones entre los países independizados y en los EE.UU. Fue el marco preciso para que el presidente James Monroe formulara, durante el séptimo Mensaje anual al Congreso el 2 de diciembre de 1823, la doctrina que lleva su nombre y que se resume en una idea: “América para los americanos”. Era una advertencia a cualquier incursión europea en el continente. Al mismo tiempo el Mensaje argumentó: “
Nunca hemos participado en las guerras de las potencias europeas en asuntos que les conciernen, ni es conforme a nuestra política hacerlo”; añadiendo: “No hemos interferido ni interferiremos con las colonias o dependencias existentes de ninguna potencia europea”; y el documento finalmente dejó en claro que los EE.UU. tampoco interferirían en la marcha de los “hermanos del sur” (https://t.ly/WCLYe).

Organicemos un Congreso Anfictiónico latinoamericano, bolivariano, antiimperialista y popular para enfrentar al neo monroísmo agresivo de Trump y los gobiernos lacayos

 En esta hora de peligro, para enfrentar la renovada Doctrina Monroe por parte de Donald Trump, Latinoamérica requiere nuevamente un Congreso Anfictiónico para discutir cómo vamos a defender nuestra soberanía amenazada, nuestra independencia y nuestros recursos naturales.

Olmedo Beluche / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Hace 200 años, en 1826, el Libertador Simón Bolívar convocó en Panamá un Congreso “Anfictiónico” de los estados nacionales latinoamericanos recién independizados para defenderse de dos enemigos: la Santa Alianza europea que amenazaba esa independencia apoyando a la monarquía absolutista española y al naciente coloniaje imperialista de Estados Unidos, cuyo presidente James Monroe había dictado en 1823 su Doctrina Monroe, “América para los americanos”, es decir para ellos.

La desenfrenada y peligrosa geopolítica imperialista de Trump

La “geopolítica de los accesos” constituye un componente de esta etapa de transición, donde se superponen viejas prácticas imperiales con nuevas. La política de las cañoneras en el Caribe y la doctrina Monroe, son espectros del pasado que acuden a apuntalar una geopolítica imperial donde la violencia es un rasgo dominante.

Enoch Adames M. / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

El 9 de enero 2026 en su despacho de la Oficina Oval, Trump hizo un conjunto de extravagantes declaraciones frente a periodistas del TNYT.  Destacaremos dos:  “Dijo que no estaría contento con nada que no sea obtener la ‘propiedad’ de Groenlandia”. “Y dijo que no se sentía limitado por ninguna ley, norma, control o equilibrio internacionales”. No obstante, “cuando (…) le preguntaron si había algún límite a su capacidad de utilizar el poderío militar estadounidense, dijo”: “Sí, hay una cosa. Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme”. (Boletín “The Word” del “The New York Times”  TNYT). 

Trump contra el planeta. Esto apenas está comenzando

 Sigo creyendo que la personalidad de Trump, siendo un factor importante, no es el decisivo en sus motivaciones para actuar como lo hace. La personalidad de un individuo es parte de los factores subjetivos que influyen, pero lo determinante es lo objetivo, y eso viene dado por los intereses que se defienden.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Muchas personas asumen que las acciones de Donald Trump están signadas por un desorden mental del presidente.  Tratando de confirmar esa situación, investigué al respecto y un artículo publicado el pasado 16 de julio, bajo el título “¿Es Trump un loco o un típico niño rico extasiado por sus perversiones?”, informaba del historial delincuencial y falsificador de la realidad de los antepasados directos de Trump. Ahora, intentando ampliar al respecto consulté a una especialista para que me ilustrara sobre el asunto. Ella me refirió al “Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales” (DSM-5) que es la herramienta taxonómica y diagnóstica publicada por la Asociación Americana de Psiquiatría y que en su Quinta Edición ha actualizado la de 2013.

Las doctrinas imperialistas de los Estados Unidos y su impacto en Panamá

En esta ocasión me quiero referir al reciente libro del profesor Diógenes Sánchez Pérez, titulado Las doctrinas imperialistas de los Estados Unidos y su impacto en Panamá. Ensayo sobre historia de las relaciones entre Panamá y Estados Unidos. 

Abdiel Rodríguez Reyes / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá


Palabras en la presentación del libro el pasado 15 de enero, en el Centro de Investigaciones de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá.


Muchos conocerán al profesor Sánchez por su beligerante activismo magisterial. Hoy se encuentra separado de su cargo como docente en el Instituto José Dolores Moscote por su compromiso político. Antes de esbozar algunas ideas sobre el libro, quiero señalar algunas de las características de nuestro autor. Ha sido becario del Servicio Alemán de Intercambio Académico para realizar estudios doctorales en Historia en la prestigiosa Universidad de Costa Rica, además de contar con una maestría en la Universidad de Panamá en Filosofía Práctica, tiene una formación académica sólida. Es profesor en el Departamento de Filosofía, en el cual se decanta por la enseñanza de la Filosofía de la Historia particularmente. En síntesis, Sánchez conjuga la teoría y la práctica política. 

Cuba: No nos gusta que nos amenacen

 Con las honras fúnebres de los militares caídos, vuelve a ponerse en juego, más que el futuro de Cuba o de Venezuela, una lección que las potencias aprenden y olvidan cíclicamente: ningún pueblo acepta de buen grado que otros decidan por él. La superioridad militar o económica puede imponer tutelajes con altos costos y espectáculos políticos, pero rara vez garantiza la victoria. 

Rosa Miriam Elizalde / LA JORNADA

Consternados, rabiosos, como diría el poeta. Así amanecimos el 3 de enero en Cuba con la noticia del ataque estadunidense a Venezuela, que costó la vida a casi un centenar de personas, entre ellas 32 combatientes cubanos que defendieron al presidente Nicolás Maduro en Fuerte Tiuna. Ni uno solo se entregó, pese a la superioridad del fuego invasor, las armas sónicas, los misiles y los drones. “Tuvieron que matarlos, porque no se rindieron”, se repite una y otra vez en nuestras calles. 

Venezuela: guerra cognitiva hasta en la cocina

Cuando aceptamos sin cuestionar que un país puede ser asfixiado económicamente en nombre de la democracia, estamos aceptando una lógica que mañana puede aplicarse contra cualquier pueblo que desobedezca. Por eso, lo que se juega en Venezuela no es sólo su destino, sino el umbral de tolerancia global frente a la violencia imperial normalizada.

Fernando Buen Abad Domínguez / LA JORNADA

Invadir a Venezuela y secuestrar al presidente en funciones junto con su esposa, toca a fondo nuestras vidas, porque no es un hecho lejano ni un episodio aislado sólo para entretenernos con noticieros o con análisis especializados; es una agresión que se filtra en la intimidad cotidiana, en las sobremesas familiares, en las conversaciones aparentemente inocentes, en los silencios incómodos y en las frases repetidas como si fueran propias, cuando en realidad vienen prefabricadas por los laboratorios de guerra sicológica. 

Argentina: El gobierno libertario... ¿seguirá defendiendo lo indefendible?

 La gente está dejando de tomar decisiones claves, y a la vez tomando otras que alteran el curso de sus vidas y de vidas ajenas, a partir de esa fábrica de espejismos que son las redes. Un espejismo como la falsa promesa de libertad de La Libertad Avanza.

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

En una columna anterior enviada a este medio, que no fue publicada por el cierre anual y con el título, “Defendiendo lo indefendible”, hacía alusión al nombre del libro del autor norteamericano Walter Block, editado en 1976 
 y que el presidente Javier Milei regaló a los miembros de su Gabinete con motivo de las celebraciones de fin de año. A lo largo de este ensayo, Block repudia las prohibiciones del Estado a personas, actividades o conductas que suelen ser condenadas socialmente, aunque no violen la libertad ni la propiedad de terceros. El propósito de Milei fue volver a impregnar de estas ideas a su equipo, algo que solo a él le cuadra. Aunque sus acciones descuadren a la mayoría. 

Donald Trump, el supremo

“Yo el Supremo” es una novela del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, publicada en 1974, cuando todavía vivía exiliado en Buenos Aires. Obviamente, Roa no hablaba de Donald Trump (murió en 2005 y ni sabía de su existencia) sino del dictador perpetuo de su país, José Gaspar Rodríguez de Francia.

Aram Aharonian / NODAL

A Donald Trump le llevó cinco años sentarse en el despacho presidencial para alcanzar una epifanía que podría sacudir el mundo, que descubrió que existe más allá de Mar-a-Lago y Washington, enfrentando obstáculos legales o constitucionales en su país en búsqueda del poder total, infinito. El último jueves dijo al New York Times que solo había “una cosa” para limitar su poder global. “Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme”. Y añadió: “No necesito el derecho internacional”. De su moralidad, mejor no hablar bajo pena de terminar en Guantánamo.

Secuestros de la narcodemocracia trumpista

Las afinidades electivas del actual mandatario estadounidense con los narcotraficantes no son nuevas.

Jorge Elbaum / Página12


Luego del inadmisible secuestro del legítimo presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de la diputada Cilia Flores, las autoridades judiciales estadounidenses han decidido revocar la acusación referida a que el mandatario lideraba el Cártel de los Soles. Durante más de una década, dicha imputación fue utilizada para deslegitimar a las autoridades chavistas y desde hace dos meses se convirtió en el ariete propagandístico central para justificar el bloqueo a la República Bolivariana, el asesinato de más de una centena de tripulantes de embarcaciones en el Caribe, el bombardeo de un país soberano y el rapto de dos de sus autoridades institucionales. 

El colapso civilizatorio de Occidente

Quedan pocos consensos y valores capaces de orientar a Occidente como proyecto civilizatorio. Sin embargo, en nombre de la humanidad, quiero creer que aún es posible encontrar otro camino mediante la reflexión crítica, la resistencia y la organización de los pueblos. 

Renata Wimer / LA JORNADA

En estos días no puedo dejar de pensar que nos encontramos ante el colapso de lo que creíamos que era la “civilización occidental”. Observo, una y otra vez, cómo se desintegran los valores de ética, justicia y humanismo que pensé resistirían el paso del tiempo. Pero no: el ser humano se ha convertido en un monstruo egoísta, despiadado y cruel. Tal vez siempre lo fue, pero ahora muestra su rostro sinvergüenza y de manera cínica. La barbarie no es nueva; lo que sí resulta inédito es la desfachatez con la que hoy se despliega. 

sábado, 10 de enero de 2026

Venezuela en el centro de la tormenta

En 1991, el presidente de Estados Unidos George W. Bush ordenó la operación Tormenta del desierto, que implicó el bombardeo de Irak y el comienzo del fin del gobierno de Sadam Hussein. Treinta y cuatro años después, otro presidente estadounidense ordena una acción bélica fulminante, típica de ese estado terrorista, pero esta vez contra Venezuela.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica 

Ambas operaciones de corte netamente imperialista han tenido como objetivo países petroleros, lo que quiere decir que en su subsuelo yace el combustible necesario para hacer funcionar la maquinaria que garantice la hegemonía mundial del imperio.
No hay casualidades. 
 
En ambos casos, la justificación para las agresiones se ha basado en narrativas que al poco tiempo han caído por su propio peso y han mostrado ser crasas mentiras. En el caso de Irak, el que ese país poseía armas de destrucción masiva, y en el caso de Venezuela, que era un país gobernado por un cartel de la droga denominado Cartel de los soles.

Ni siervos futuros ni aldeanos deslumbrados: Venezuela para la América de Juárez

 Salvar a Venezuela es salvar a nuestra América, a la Humanidad, y a todos los pueblos que han apostado por la paz, la soberanía y la justicia. 

Marlene Vázquez Pérez / Para Con Nuestra América
Desde La Habana, Cuba

El 20 de diciembre de 1989 los Estados  Unidos invadieron Panamá. Nunca olvidaré la angustiosa noche, siguiendo por la televisión cubana,  hasta horas muy tardías, los trágicos sucesos. El ametrallamiento de la población civil en las zonas populosas del Chorrillo, los bombardeos y combates, el arresto de Noriega, y la destrucción de un pueblo hermano. Han pasado 26 años y el guion vuelve a repetirse, con las lógicas diferencias de actores y circunstancias, pero los pretextos esgrimidos son casi los mismos, y el tono amenazante rebasa los límites del país agredido injustamente para extenderse a toda Nuestra América, con el cinismo y la naturalidad del que se refiere a su patio trasero. Otra vez el gendarme mundial se arroga el derecho de violentar a un país soberano y secuestrar a su presidente, pisoteando  todas las normas del derecho internacional, y sin un solo argumento convincente.